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COMPETENCIAS

Desde los inicios más remotos de la aparición del ser humano ha tenido que administrar la especie los recursos de la madre naturaleza. Esta razón de supervivencia a raíz del suministro de insumos básicos se ha visto reflejada hasta el hombre moderno el cual utiliza el crédito para apalancarse o para cubrir necesidades de equipos y herramientas de trabajo. El uso inteligente del dinero suele ser un tema tan ajeno que parece un tema para especialistas dedicados a eso. Nada más falso. La necesidad está presente desde el pequeño negocio familiar hasta la banca comercial. El no tener un control sobre el presupuesto para comprar y hacer gastos cotidianos ocasiona descontrol y por ende no se logra el pago al proveedor o la liquidación de la nómina del día quince.

La disciplina financiera debería empezar en casa, pero es en este lugar donde no existe –en muchas ocasiones- la conciencia financiera. En las universidades tampoco encontramos esta utilerrima herramienta para la profesión, (excepto y a veces en las carreras económico-administrativas). En las empresas en el área de capital humano carece el programa de capacitaciones a los largo del tiempo de permanencia de los colaboradores. En suma, el panorama parece desfavorecedor para quien no conoce el valor del dinero y gasta sin reflexión en las consecuencias.

Para mostrar de una manera gráfica lo anterior voy a enumerar los errores clásicos de las finanzas:

  1. Gastar más de lo que ganas
  2. No llevar registros de gastos
  3. Mantenerte en tu área de comodidad
  4. No permitirte ahorrar
  5. Pensar que alguien cuidara de tus finanzas
  6. Hacer de las Tarjetas de Crédito una forma de vida
  7. Hacer compras que no necesitas
  8. Prestar dinero que no puedes regalar
  9. Carecer de seguros de personas y bienes
  10. Pensar que nunca se va a envejecer
  11. Heredar a tus hijos en vida
  12. Casarte por bienes mancomunados
  13. Perder tu dinero en vicios

La clave para combatir estas adversidades es contar con conocimientos mínimos de aritmética. Ahorrar, ahorrar y ahorrar. Lo recomendable es al menos el 10% de los ingresos personales. Buscar precio y calidad al momento de la compra sabiendo sacrificar entre uno y otro según la prioridad del caso.

A partir del presupuesto diario, mensual y anual se puede medir con precisión las fugas de dinero más gastos superfluos. Inmediatamente con certeza será posible recortar algunos gastos para introducirlos en ahorro o inversión.

Luego de saber maniobrar con el dinero se puede invertir en el aumento del patrimonio ya sea personal, familiar o del negocio.

Es tiempo de revalorar en lo que estás gastando y lo que dejas de ahorrar para invertir en un mejor presente y por la seguridad patrimonial de tu futuro.

 

Ignacio de González

Autor

@ignaciodegon

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