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2017-03-04 10.58.45

Ante una circunstancia adversa, inesperada, fuera del plan de vuelo siempre se tiene una reacción que puede provocar varias vertientes como lo son: huir, no hacer algo, atemorizarce y reaccionar o tomar lo mejor de ti y tus recursos para salir hacia delante. La comodidad de lo cotidiano no nos hace reaccionar mejor, al contrario, es más muchas veces es inconscientemente  la protección del actuar, del ser y del no hacer. El pequeño universo conocido por cada uno de nosotros implica no salir de los margenes, de la zona que parece ser la mejor. Sin embargo, al tener una externalidad como una catástrofe, fenómeno económico, despido laboral,  accidente o enfermedad no damos cuenta de la función que  tiene la voluntad de actuar a costa de superarse así mismo por medio de algo ajeno a la realidad  creada o diré a nuestra propia subjetividad.

 

¿Qué hacer frente a una una nueva realidad? Podemos probar:

 

1.- Hacer lo postergado. Como un presupuesto, hablar con un experto de la situación, perdonar a la persona que ofendió, trabajar en el esfuerzo y sacrificio.

 

2.- Escribir el futuro. Plasmar lo que nos gustaría llegar  alcanzar por escrito, poner ese escrito en un lugar simbólico  para siempre  recordarlo y tener en cuenta lo que hacemos al día día.

 

3.- Contrastar. Poner en balanza lo que hicimos el año pasado, imaginar diferentes escenarios desde el peor de ellos y el deseable, el ideal para alcanzar.

 

 

Todos buscamos la felicidad a nuestra manera, buscarla frente a la adversidad es doblemente retador y satisfactorio para quien lo esta consiguiendo al final la actitud extraordinaria depende de cada crisis vuelta oportunidad.

 

 

Ignacio de González 

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